Vengadores: La era de Ultrón (2015)

Me hago mayor a cada segundo que pasa, una obviedad como cualquier otra. La cuestión es: ¿me estoy volviendo demasiado mayor para las películas de superhéroes? ¿Cuánto tiempo hace que no salgo de la sala de cine con cara de hastío, pensando que ya he sumado una sinsorgada más a mi cupo anual de “pelis que veo en el cine porque en una pantalla de treinta y seis pulgadas me parecerían infumables”? Por cierto, soy consciente de que ese cupo se hace más y más pequeño a cada año. Definitivamente sí, me hago mayor.

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El universo marveliano es un concepto aterrador: es una inmensa tela de araña plagada de hilos y puntos de conexión que te permite disfrutar del espectáculo, pero sabiendo que te estás perdiendo un montón de cosas porque no te ha apetecido ver Iron Man 3, El capitán américa 2 (¿en serio? ¿han hecho dos? ¡Pero si el tío este es un palurdo!) o Thor 2 (¿también han hecho dos de míster pelo pantene?). Y no paran de dejar caer que esto en cualquier momento –es decir, cuando las productoras que han adquirido los derechos sobre las distintas sagas de superhéroes lleguen a un acuerdo beneficioso para ellas– lo de los vengadores se va a mezclar con los x-maníacos y con el hombre de araña-devolvedme-al-de-la-serie-de-dibujos-animados-cabrones y con vete tú a saber qué más. Yo sólo he leído cómics de los X-Men y admito que llegó un momento en que me superó la proliferación de personajes, que todos fueran hijos/esposos/hermanos/cuñados/tíos políticos por parte de madre de alguien y que las sagas se hicieran tan largas y repartidas entre tantos tebeos diferentes que mi bolsillo no lo soportara.

Acabada la disertación (lo sé, cada día desvarío más), vamos al meollo: Iron man urde un plan muy tecnológico para conseguir la paz mundial. Como es de esperar, sale todo fatal y se hace impepinable la intervención de los vengadores para acabar con la última amenaza de turno: Ultrón. Ultrón es, para quien le interese, una inteligencia artificial en el cuerpo de un robot que se supone que, como buena inteligencia artificial, es capaz de pensar, razonar y evolucionar, cosa que la película expone como una mentira de las gordas, más que nada porque razonar, lo que se dice razonar, no hay quien razone con él y, en segundo lugar, porque cualquier otro robot de la película parece tener un plan alternativo.

¿Qué nos ofrece esta película? Pues, en general, lo que esperábamos de ella: muchos tiros, muchos puñetazos, mucha tecnología digital absurda representada por pantallitas en el aire –qué daño hizo Minority Report–, explosiones, vehículos por los aires… en resumen, una cantidad desorbitada de CGI. Echo mucho de menos esas películas donde las peleas eran coreografías, donde todo el mundo esperaba su turno para pegar y se movían a cámara lenta para que apreciáramos el impacto en condiciones. Pero al menos voy a alabar lo difícil que debe ser actuar cuando a tu alrededor sólo hay una pantalla verde y unas marcas que te avisan de por dónde andan las cosas.

¿Qué más nos ofrece esta película que no esperábamos? Dos historias de amor: una de ellas muy bucólica y la otra absurda por la inexistente química entre los actores. No sé muy  bien por qué hay que introducir una historia de amor en una película de estas características, pero mientras que no llegue a los niveles pasteloides del segundo episodio de StarWars, lo que ellos quieran.

Y por último, ¿Qué nos ofrece esta película que resulte insólito? Pues la baja de Twitter de su director, Joss Whedon, acosado por un grupo de feministas que acusan a Los vengadores: La era de Ultrón de hacer apología del machismo. Ni más ni menos. Joss Whedon, ese hombre que creo Buffy Cazavampiros. Que no es el mejor ejemplo de mujer liberada, pero que en 1997 tampoco estaba mal. Al parecer, que Tony Stark bromee sobre que si fuera el dueño y señor del planeta reinstauraría el derecho de pernada no ha sentado bien. Y que justo tuviera que ser la Viuda Negra la que caiga prisionera ante Ultrón, un ser al que sólo se consigue vencer –ojo, spoiler– mediante una de las gemas del infinito, tampoco ha gustado.

Al final de la película intentan ponernos los dientes largos para que vayamos a ver la próxima de la saga, o las próximas… ¿cuántas se han programado de aquí a 2018? No sé, un montón.

Total, que si queréis ir al cine a verla, quién soy yo para deciros que no. Cada uno sabréis en qué empleáis vuestro tiempo.

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