Lost in translation (2003)

Lost in translation son todos esos matices que se pierden en la traducción de un texto de un idioma a otro, de todas esas ideas encubiertas por las palabras, esos matices que no se aprecian en ocasiones entre letra y letra. Y Lost en translation es también un pequeña joya que con tan sólo cuatro millones de dólares de presupuesto traslada esa misma idea, ese mismo problema, a las palabras pronunciadas, no sólo entre personas de distinta nacionalidad, sino también entre los que hablan el mismo idioma, como Bob y Charlotte (Bill Murray y Scarlett Johansson.

Lost in translation

 

Tercera película de Johansson que veo en tres semanas y me voy enamorado en orden inverso al de estreno. ¿Será que tenía más talento al principio de su carrera que ahora? ¿Se arriesgaba con papeles mucho más interesantes —y mucho menos lucrativos, deduzco—? Me identifico tanto con su personaje, con sus matices, que me quedo con esta sin ninguna duda. Charlotte es la mujer de un fotógrafo que le acompaña a un trabajo a un hotel. Con la carrera recién terminada —de filosofía, ni siquiera sé de qué puedes trabajar con eso, docencia aparte—, sin ninguna idea clara sobre a qué quiere dedicarse en un futuro, que va dando bandazos también en lo sentimental, con dudas sobre el futuro de su matrimonio y con un marido más centrado en su profesión que en ella. Charlotte tiene un punto adorable de ingenuidad, de esperar sin actuar a ver qué pasa, de necesidad de que otros la guíen tomándola de la mano… Charlotte está perdida, no sólo en un país que desconoce, cuya lengua no habla, sino también en su propia cabeza.

Bob por su parte es un actor decadente que acepta un contrato de dos millones para rodar un anuncio de whisky en Japón. Está en un momento de la vida en que siente que ya ha llegado a lo máximo y ve cómo todo lo que ha conseguido se derrumba o más bien se diluye a su alrededor.

En un ejercicio de serendipia ambos coinciden en el mismo hotel y salta una chispa. No estoy de acuerdo con que sea una chispa amorosa, como se dice por ahí, pero es cierto que hay una conexión, que es por otra parte una unión forzosa, artificial, propiciada por las circunstancias especiales en que se encuentran ambos, por los carteles de neón que deslumbran en la noche. Si no fuera así, las posibilidades de que dos personas tan diferentes se juntaran serían cero. Pero ahí reside la magia.

Lost in translation ganó el Globo de oro a la mejor comedia. Tengo un serio problema con el concepto que tienen los organizadores sobre lo que es una comedia. Es cierto que tiene toques surrealistas —adorable el momento en el hospital en que Murray trata de imitar la canción de un señor sentado a su lado y dos mujeres al fondo se parten de risa—, pero es, sobre todo, un drama terrorífico sobre lo que significa sentirse solo, aislado, sin comprender lo que sucede a tu alrededor.

Recomiendo sin duda verla en versión original, aunque sólo sea por disfrutar de la voz rota y desgastada de una chica de dieciocho años que hace el papel de una mujer de veinticinco. Y también para que los traductores y dobladores al español no os jodan la escena final, dándole un matiz que no existe en la versión original. Ya sabéis, a veces nos perdemos en la traducción.

 

 

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3 comentarios en “Lost in translation (2003)

  1. Si la película está a la altura de la reseña, merecerá la pena. Buscaba los motivos que me habían de llevar a verla de nuevo y los he encontrado. La veré en versión original, porque no me gusta verlas de otra manera. Un saludo.

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  2. ¿Has visto ‘Ghost World’, con una Scarlett adolescente? Es también una de sus buenas películas iniciales. Aunque en la película que menciono la que está verdaderamente bien es Thora Birch, la protagonista de ‘American Beauty’. Creo que te gustaría. Si la ves, ya tenemos dos temas de conversación iniciales. Si no, solo uno: ‘Lost in Translation’.

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    1. Pues no he tenido el gusto de verla, aunque sí que tengo —y he leído– la novela gráfica. Así que tenemos un tema y medio 😉
      Me la apunto de todas formas, le llegará su momento. Gracias por pasarte por el “Blog cutre y secreto”, como le llamo cariñosamente.

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