Hail, Caesar! (2016)

¡Vaya! Primeros de marzo y ya voy a hablar de la primera película de 2016 (en realidad, la vi a finales de febrero, pero con el tema oscaril esta entrada se ha retrasado bastante). El año pasado no sucedió hasta mayo. Una de dos, o yo estoy viendo muchas películas en el cine, o las distribuidoras están ajustando bastante los plazos entre las fechas de estreno en Estados Unidos y en España. Será lo segundo.

hail caesar, poster, acabo de salir del cine, coen

En el Hollywood de los años 50, uno de los grandes estudios pretende hacer una gran superproducción de romanos protagonizada por una gran estrella (Clooney), pero el actor es secuestrado durante el rodaje.

El Hollywood de los cincuenta era el arquetipo de una casa de putas, de falsedades, de estereotipos y de no sé qué más. Y los Coen se lo han pasado de miedo mitificándolo, haciendo hincapié en toda la mierda que han encontrado y burlándose de ese viejo oficio que les da de comer. Que pueden decir que no hablan del Hollywood de hoy, pero me da que tampoco habría tantas diferencias.

En ¡Ave, César! han cogido todos y cada uno de los recursos de la época: una voz en off que introduce las escenas –odiosa, aburrida, dan ganas de matar al locutor–, un montón de platós de cartón piedra de los ficticios Estudios Capitol, todos los géneros cinematográficos que se os puedan ocurrir… lo han metido en una batidora y han confiado en el excelente Josh Brolin para que haga de hilo conductor en el papel de un trabajador del estudio a cargo de “solucionar marrones varios”.

Entre esos marrones está Scarlett Johansson, que interpreta a una monísima e ingenua actriz del género de sirenas –¿Eso existió? ¿En serio? ¿Alguien me recomienda algún título, aunque sea por curisidad?– pero que en realidad es más basta que un camionero —cliché, permitídmelo– y, para colmo, se ha quedado embarazada estando soltera. A Johansson todos los papeles que le permitan vestirse al estilo femme fatal le van bien, qué queréis que os diga. También está Ralph Fiennes, director con mucha pluma de dramas de renombre desesperado porque el estudio le ha impuesto como actor principal a una estrella del western incapaz de pronunciar dos palabras seguidas –una de las escenas más divertidas y delirantes–, lidiar con las hermanas gemelas –interpretadas por Tilda Swinton– reinas del papel cuché que se pasan el día cotilleando por los estudios para publicar cualquier amorío o escándalo… Un cúmulo de despropósitos que llega a su máxima cota cuando entra en juego la línea argumental central.

Desaparece George Clooney, actor principal de un ambicioso peplum, y Brolin es el encargado de resolver el entuerto. Clooney es, con diferencia, lo peor de la película. Todos los personajes son exagerados e histriónicos, pero lo suyo está a otro nivel y roza con el ridículo, la verdad. Un poco en la línea de O Brother! pero bastante peor.

Entre tanto hilo argumental, historias de uno y otro, hay escenas de carcajeo en la sala, de empezar con una risilla contenida, por eso de no molestar al personal, y acabar a mandíbula batida. Los Coen llevan los chistes al extremo, a veces exagerado,  como la situación en que representantes de cuatro religiones opinan sobre el guión –algo que tampoco está tan alejado de lo que sucede en la actualidad, como se veía en este documental–. Junto con Quemar después de leer, es la película más delirante que les he visto.

Pero, porque siempre hay un pero, aunque a nivel de sátira y de sketch funciona bien, no se puede decir lo mismo del conjunto. Las distintas historias no conviven, cada una va por un camino diferente y la película, de menos de dos horas de duración –¡Habrase visto qué desfachatez!– no cierra de forma satisfactoria casi nada. Da la sensación de que no existe un hilo que centre la película y el espectador no sabe bien en qué debe fijar su atención. Los personajes aparecen y desaparecen sin que sus particulares historias se expliquen, o bien se cierran con una línea de guión, a todas luces insatisfactoria.

Los Coen son capaces de lo mejor y de, no lo peor, pero sí piezas muy aburridas como, por ejemplo, Un tipo serio. Esta yo diría que se queda un poco en medio, es muy entretenida, tiene momentos brillantes, pero deja la sensación de que se tomaron el guion un poco a coña.

Es tu turno: ¿Cuál tu película favorita de los Coen? ¿Qué te ha parecido esta?

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