Snatch: Cerdos y diamantes (2000)

Aunque esta película no forma parte de mi particular trilogía de repetición (de momento, solo os he hablado de una de las tres, pero no os preocupéis, las otras dos caerán antes o después, probablemente antes), bien podría plantearme ampliarla a una tetralogía si pienso en la cantidad de veces que he visto Snatch: ¿diez? ¿quizás más? En versión doblada, original o subtitulada en castellano o en inglés, no entiendo por qué no me canso nunca de verla.

Snatch._poster_acabo de salir del cine

Franky es un ladrón de diamantes que tiene que entregar un valioso ejemplar a su jefe Avi, pero, antes de hacerlo, se deja convencer por un tal Boris para apostar en un combate ilegal de boxeo. En realidad, se trata de una trampa para arrebatarle el diamante. Cuando Avi se entera, contrata a Tony para encontrar a Franky y al diamante. Descubierto el triste destino de Franky, la recuperación de la gema desaparecida provoca una situación caótica, donde el engaño, el chantaje y el fraude se mezclan de forma sangrienta con perros, diamantes, boxeadores y gran variedad de armas.

A veces me parece interesante poner la sinopsis de la película porque, como se me va un poco el hilo, no siempre cuento bien el argumento. Pero, ¿con Snatch? ¿de verdad necesitáis que lo ponga? ¿No habéis visto nunca esta maravilla de comedia negra? En fin, me decepcionáis un poco, pero como hay un montón de películas que yo debería haber visto y no, mejor me callo.

Lo primero, una nota a los espectadores: podéis verla en inglés, pero estad seguros de dominar la lengua de Shakespeare en modo slang con flema británica o vais a tener algunos problemas para seguir el hilo. Y no os preocupéis por Brad Pitt: a él no hay quien le siga el hilo, hable el idioma que hable.

Me encantan las películas corales. Si están bien hechas, claro. Me encanta que haya muchos personajes y que no se pueda apuntar a un protagonista en concreto. Me encanta que haya muchas historias que se entrecrucen de forma que parezca natural, poco preparada, aunque sepa que no es así.

El reparto de Snatch no superaría de ninguna manera el test de Bechdel, que viene a ser un poco como las leyes de la robótica de Asimov pero aplicadas a cuestiones de género, a saber:

  • Tiene que haber al menos dos mujeres.
  • Tienen que hablar entre ellas.
  • Sobre algo que no sea un hombre.

Aquí sólo se cumple la primera: hay tres mujeres que parecen dos, por eso de las gemelas que, admitámoslo, dan muy mal rollo terminando una las frases de la otra y pensando al unísono. Pero, la verdad, me da exactamente igual: quiero más películas con un Brad Pitt que no va de guapo, un Statham que no va dando patadas voladoras y un Benicio del Toro con esa cara de truhán y pícaro que tan bien sabe poner.

Ya he hablado de lo que me gusta a mi Guy Ritchie, quitando la decepción que fue Operación U.N.C.L.E. A mi una película de Guy Ritchie me gusta lo mismo que a mis gatas una lata de atún: van ciegas a por su objetivo, sin importar qué se interponga. Pues yo saco tiempo de donde sea. Guy Ritchie, ese rey de los bajos fondos londinenses  que nos llena la pantalla con una banda de asesinos, ladrones, atracadores de bancos y algún que otro ladronzuelo de medio pelo. Y un montón de gitanos que se las saben todos. Y una piara de cerdos. Y un perro come-diamantes (si existe, que alguien me regale un pedrusco así, por favor, que me resuelve el futuro).

Aunque hay quien dice que Lock&Stock es mejor (tengo un recuerdo bueno, pero vago y difuso), yo creo que es Snatch la que ha salido victoriosa en la mente del colectivo. Ritchie se mueve en ese difícil terreno que es coger elementos de otros directores para conseguir algo único: nadie puede dudar de que la sombra de Tarantino pende sobre cada escena o que hay planos dignos de Trainspotting. Pero a esos estilos se le suman la velocidad en los planos, el uso de técnicas que parecen salidas de un stop motion, su particular forma de rodar la acción que llamó después la atención del público en Sherlock Holmes… Mítica me parece, por ejemplo, la escena en la que Pitt es golpeado y cae sobre el suelo de la lona. Hay que saber usar el ralentí de forma efectiva (y efectista).

Del reparto, poco tengo que añadir: hay personajes con una chispa increíble, como el trío formado por Robbie Gee, Lennie James y Ade que, aunque hace pensar en por qué los negros tienen que cargar con las situaciones más ridículas, me recuerdan a algunas de las escenas de La barbería (si no la habéis visto, tiene un punto, la recomiendo para un rato sin más pretensiones que pasarlo bien); está el listo de cara (Statham), el listo pícaro (Pitt y su banda), el tonto buenazo (Graham) y un montón de topicazos más, pero todos imbuidos de una energía increíble que traspasa la pantalla.

En fin, que no sé si os he convencido. Pero es memorable. No debería serlo, pero tiene un algo.

Venga, dadme una alegría: ¿También sois fans de esta gamberrada? ¿Os molesta que Statham no saque a relucir sus habilidades de lucha? Los comentarios están abiertos para lo que queráis, como siempre. 

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