The lady in the van (2015)

Decidme la verdad: ¿merece la pena ira ver Civil War? ¿No es más de lo mismo? Me da una pereza terrible… Sí, ya sé que en Imdb tiene una puntuación de 8.6 —qué mal está el cine si se considera una obra de casi sobresaliente— pero, como siempre, la puntuación irá bajando en cuanto los súper fans histéricos den paso a gente no tan aficionada que aún así ve la película.

No, de verdad, me da muchísima pereza. Más aún desde que vi el trailer con ese Spiderman que se nota de lejos que está hecho por ordenador y es de un cutre que tira para atrás. No quiero pensar lo que parecerá dentro de tres o cuatro años.

Mejor me voy a ver una comedia inglesa.

the lady in the van, poster, acabo de salir del cine, maggie smith

Un buen día, la señorita Shepherd (Maggie Smith), una mujer de orígenes inciertos, aparca su furgoneta en una acera de Londres, en el acceso a la casa del escritor Alan Bennett (Alex Jennings). Lo que al principio iba a ser algo temporal, un favor a regañadientes, se acaba convirtiendo en una relación que cambiará las vidas de ambos.

La comedia inglesa es mi refugio del mundo. Si estás muy cansado, comedia inglesa; si estás enfadado, comedia inglesa. La francesa también sirve. La española… depende.

¡Qué grande es Maggie Smith a sus ochenta y un años! ¡Ochenta y uno! Y no se limita a papelitos secundarios con poco texto, no. Protagonista y llevando sobre sus espaldas una carga emocional enorme. Una mujer anciana, no sabemos si desequilibrada o muy lista, vaga por Candem Town aparcando su furgoneta amarilla delante de cada casa hasta que algo la incomoda y se desplaza a otro portal. Los vecinos —un reflejo de esa sociedad actual que se cree caritativa pero no hace nada por ayudar o cree que no es racista pero deja caer comentarios despectivos hacia cualquiera que sea diferente— la soportan con una mezcla de pasividad y desprecio, hasta que Alan Bennett, un escritor y dramaturgo, acaba aceptando que aparque en la vía de acceso a su casa.

Así es como llegamos a una extraña relación que dura la friolera de catorce años, en los que el escritor observa pero se mantiene bastante al margen y va descubriendo muy poco a poco el pasado de la mujer.

La película es entrañable. Tiene momentos de sonrisa, de lágrima, dramáticos, serios… Todo encaja hasta el final, que es horrible y está muy mal cerrado, tal vez por las ganas que tenía el auténtico Alan Bennett de salir en la película. A mi gusto se cargan todo lo que han conseguido a lo largo de más de hora y media en diez minutos. Primero, con una escena que rompe el realismo y la credibilidad y luego con otra que alarga innecesariamente el metraje cuando está todo finiquitado.

A pesar que de Smith está increíble, que consigue que conectes con ella desde el primer momento y que genera una corriente empática que se mantiene durante toda la película, yo me quedo, sin ninguna duda, con Alex Jennings y su interpretación del escritor. Primero, por la elección que se ha hecho de desdoblar su personaje en dos: el que escribe y el que vive, una forma muy inteligente de describir el proceso narrativo, donde dejan claro que, para escribir, es necesario vivir la vida, contar las experiencias propias aunque luego las disimules entre montones de ficción. Nos encontramos así con dos personalidades diferentes: el escritor fuerza al elemento de acción a salir a la calle a hacer algo, mientras que éste se queja de lo fácil que es la vida del escritor y, aún así, le critica por no llegar al nivel literario de los precedentes que menciona. Por otro lado, a diferencia de lo que pasa en la escena final, resulta creíble, es una metáfora del proceso creativo que, por alguna razón, encaja en la mente del espectador, tal vez por la naturalidad con la que se incorpora desde el primer momento.

La película es entrañable, pero no deja de lado una buena dosis de crítica social hacia la forma en que cuidamos de nuestros mayores, cómo viven los sin techo y lo poco que cuidamos o intentamos mejorar sus condiciones, haciéndoles donaciones absurdas en lugar de ofrecerles la seguridad y compañía que necesitan. Tampoco falta la crítica hacia esa sociedad que mira hacia otro lado o que prefiere verlo todo desde el otro lado de una ventana, pero sin intervenir.

Si queréis pasar un rato entretenido y agradable, es una muy buena opción. Os dejo con el trailer, para que os hagáis una idea del tono:

Y con una de los diálogos de la película:

—¡Malditos mendigos!
—No soy un mendigo, joven. Soy un autónomo.

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