Drive (2011)

Sigo recuperando películas que “tendría que haber visto”. La lista es interminable, como podéis entender, pero ahí voy, poco a poco. Podéis sugerirme alguna, si os apetece. Estoy muy receptivo a consejos. Luego hago con ellos lo que más me conviene, claro.

drive, acabo de salir del cine, ryan gosling, poster

Durante el día, Driver (Ryan Gosling) trabaja en un taller y es conductor especialista de cine, pero, algunas noches de forma esporádica, trabaja como chófer para delincuentes. Shannon (Brian Cranston), su jefe, que conoce bien su talento al volante, le busca directores de cine y televisión o criminales que necesiten al mejor conductor para sus fugas, llevándose la correspondiente comisión. Pero el mundo de Driver cambia el día en que conoce a Irene (Carey Mulligan), una guapa vecina que tiene un hijo pequeño y a su marido en la cárcel.

Hay algo mágico en que el protagonista no tenga nombre. Es él, el conductor, o el chico. Imagínate si se llamara por ejemplo, Javier. Caería a los suelos de la infamia. El anonimato de un hombre que no suda —la falta de sudor eleva la película a obra de culto, mientras que si hay exceso de él, nos movemos por el campo de la acción más palomitera—, vestido con una chaqueta de raso blanco brillante y escorpión amarillo a la espalda, recuerda a esa estética tan de los setenta y los ochenta de pelis con coches rápidos y buenos que se hacen los duros y cuyo pasado no conocemos ni, en el fondo, queremos conocer. Es como lo del nombre, le quita caché.

De Drive dice Sergi Sanchez que es un western de ahora. Y tal vez lo hubiera sido si no estuviera Comanchería de por medio. Pero sí, la comparación es más que válida, porque ahí tenemos al protagonista impávido, frío como el hielo, que no usa un arma en toda la película pero que —no dudamos de ello— tendría un promedio de aciertos del cien por cien si la usara. Gosling con cara de piedra toda la película: cuando pega, cuando corre, cuando ama. No es el actor más expresivo del mundo. Creo que he hablado ya de su cara de cachorro que da mucha pena. Pero mira, aquí le saben sacar la ventaja. No hay actor malo, hay actor mal seleccionado (mentira: hay actores malísimos).

De Drive podría decir que a veces le vence la ambientación. Peca en exceso de crepúsculos holliwoodienses, de grasa de motor y de silencios que sirven para ocultar que hay una marcada ausencia de emociones reales. Es muy fácil caer en esa línea que separa la intención de profundidad en un rostro de la mirada bovina. Le podría ayudar que esos silencios que se entremezclan con los vibrantes golpes de batería tuvieran un significado más interesante que el estético.

Así que, si dejamos de lado esa magnífica estética que bebe del pasado pero que consigue reencarnarse en otra cosa, más allá de ser una mera copia, la película no tiene un argumento demasiado interesante, y quizás lo que engancha es saber, precisamente, qué es lo que ha sucedido y sucederá fuera de esos cien minutos, de dónde vienen todos y dónde acabarán, si habrá o no final feliz, que se antoja complicado para un carácter tan sórdido como el de este antihéroe en coche.

¿Habéis visto Drive? ¿La consideráis una película de culto? ¿Por qué? Tenéis los comentarios para lo que os apetezca decir. 

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