Regresión (2015)

Amenábar, ¿qué te ha pasado?

Seis años. Seis. Se dice pronto pero pasan muy despacio. Seis años esperando la nueva película de Amenábar después de darme un batacazo en 2009 con Ágora. Que sí, que muy superproducción y lo que queráis, pero yo sufrí un momento “me importa una mierda lo que les pase a todos, que los quemen de una vez” y me pareció un bodrio. Pero no perdí la esperanza, porque ahí estaban las geniales Tésis y Abre los ojos —que, por otra parte, han envejecido horrorosamente mal en lo estético, con esos looks de pijos noveleros—, la sensiblería de Mar Adentro —sí, me harté a llorar, pero porque la vi en casa, en el cine me contengo más— y, por supuesto, Los otros. Por cierto, espero que la mujer que estaba sentada a mi lado haya sufrido unas terribles hemorroides. “¿Sabes qué me ha dicho una amiga? Que al final resulta que están todos muertos.” Y yo ahí, con ojos desorbitados e instintos homicidas al máximo nivel.

Volvamos al principio. Seis años. Seis años y empiezo a ver las primeras reseñas en internet. Y me empiezo a poner muy nerviosa. Las más optimistas la tachan de mediocre y las que no se cortan la destrozan a base de epítetos malsonantes. Pero no. Tienen que estar todos equivocados. Muy equivocados. Voy a verla y os demostraré que no tenéis ni idea.

Seis años.

Regresión amenabar

Minnesota, 1990. El detective Bruce Kenner (Ethan Hawke) investiga el caso de la joven Angela (Emma Watson), que acusa a su padre, John Gray (David Dencik), de cometer un crimen inconfesable. Cuando John, de forma inesperada y sin recordar lo sucedido, admite su culpa, el reconocido psicólogo Dr. Raines (David Thewlis) se incorpora al caso para ayudarle a revivir sus recuerdos reprimidos. Lo que descubren desenmascara una siniestra conspiración. 

“Esta historia está inspirada en hechos reales”. Mal, Amenábar. Muy mal. Esos cartelitos explicando cosas al principio y al final sólo se ponen en las películas que acabarán siendo carne de sobremesa del sábado. Sí, las de esa cadena de televisión que lleva un tres en su nombre. Las que hablan de dramones familiares, de asesinatos pasionales, de hijos ilegítimos y demás. Que eso sea lo primero que ven mis ojos ya da bajón y empiezo a asustarme. Pero lo peor está por llegar.

Lo de las sectas satánicas está ya muy visto. No quiero decir que no se pueda tratar el tema. A fin de cuentas, todas las películas acaban hablando de lo mismo. Pero es necesario que se mejore o cambie el punto de vista o será una película más del montón. Y aquí el enfoque es tan de los años cincuenta… Por no hablar del tema de los abusos sexuales a menores, que hasta los policías lo comentan en voz bajita y de forma soslayada. Hay abusos, sí, pero como si no, mejor no mentar el bicho. También se critica la religión cristiana, las terapias psiquiátricas de los años noventa… ¿Hay algún tema que no se mencione en esta película? Pocos ¿Cuál es el tema relevante? Ni la más remota idea.

Hablando de abusos a menores, ¿Pasa Emma Watson por una chica de quince años si le ponen ropa más mojigata que la de La casa de la pradera? ¿Qué intenta expresar con esos gestos tan sufridos? ¿Que lleva dos días sin comer? ¿Y esas miradas perdidas? ¿Y la falta de coherencia de todo lo que la rodea? ¿Y qué pasa con Ethan Hawke? ¿Por qué tiene la misma expresión todo el rato? En mi opinión sólo se libra el psicólogo y es posible que se deba a que sale poco. Todo esto para decir que el casting es un desastre.

Y ya, si me voy a los detalles, me surge duda tras duda —este está siendo un post preguntón, acepto respuestas—. ¿A qué vienen esos planos de semáforos cambiando a color rojo? ¿Es un intento por imitar los de David Linch en Twin Peaks? ¿Es el semáforo en rojo signo inequívoco de la existencia del demonio? Si estás en un atasco y llegas tarde a cobrar un boleto de lotería premiado, tal vez sí, pero si no, no lo veo. ¿Por qué sólo llueve cuando Ethan Hawke o algún otro están dentro del coche, pero no el resto de tiempo? ¿Por qué la escena de la abuela subiendo las escaleras parece un reflejo invertido de El Exorcista? ¿Por qué esa música estilo La profecía al final? ¿Por qué la comisaría está tan mal iluminada, cubierta de polvo por todas partes y con cristales que no se han limpiado desde el día que se pusieron? ¿Por qué meter la palabra “fantasma” en el guión y liar más la cosa?

Son tantas las preguntas y tan pocas las respuestas…

Seis años esperando para esto. Si ya nos avisa uno de los personajes cuando dice que la resolución la dio al principio. Sí, la daba. Pero ninguno quisimos creérnosla.

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