Los censores de Hollywood (2006)

El lunes proyectaban en la sala BBK —ya te hablé de ella aquí— la estupenda Senderos de Gloria. Yo estaba muy emocionada hasta que fui consciente de que el subidón era por la fiebre. Vamos, que no pude ir. Pero de inmediato me recompuse, porque el martes proyectaban en CineClubFAS Leviatán, película rusa ganadora del Globo de Oro a mejor película extranjera y nominada a los Oscar. Y la fiebre volvió a hacer acto de aparición y a tocarme las narices.

Así que me encontré metida en la cama, con el edredón por encima de la nariz, pensando: ¿y de qué te hablo esta semana? Rápidamente recurrí al disco duro, ordené las películas de menor a mayor duración —con fiebre mi nivel de atención cae enteros— y escogí este documental que hacía tiempo que tenía ganas de ver: Los censores de HollywoodThis film is not yet rated en su versión original en inglés, que da más pistas de sobre qué se va a hablar—. ¡Qué gran elección! ¡Lo que aclara las cosas la fiebre en ocasiones!

Los censores de Hollywood. This film is not yet rated. Acabo de salir del cine.

Frustrado por el modo en que la Motion Picture Association Of America (MPAA) otorga la clasificación por edades en Estados Unidos para ver una película, un realizador contrata un detective privado para llevar a cabo un experimento… “This Film is not yet Rated” es un documental que cuestiona el arcaico y puritano sistema de dicha clasificación, otorgado por este poderoso organismo oficial, fundado en 1922. Una determinada clasificación puede hacer que la vida comercial de una película se vea en peligro, pues puede limitar la entrada al cine de mucha gente.

¡Una película con mucho sexo! ¡Sexo por doquier! ¿He captado tu atención? He aquí una recopilación de algunas de las escenas de sexo más turbadoras del cine estadounidense y de lo mal que lo pasaron sus directores para sacarlas adelante. ¿Y por qué? Pues porque existe una asociación, la MPAA, formada por un grupo de personas cuya identidad no se conoce, que son los que dictan de forma arbitraria la clasificación de las películas por edades, a través de un sistema sin una normativa clara y que se resume así:

  • G (Apta para todos los públicos)
  • PG (Sugiere la compañía de un adulto para los menores de 10 años)
  • PG-13 (Sugiere la compañía de un adulto para los menores de 13 años)
  • R (No apta para menores de 17 años si no es con la compañía de un adulto)
  • NC-17 (Contenido sólo apto para mayores de 18 años)

¿Dónde está el problema? Pues, ante todo, en la clasificación NC-17, porque eso supone que los grandes estudios se niegan a producirlas, sabiendo que la distribución será exponencialmente menor y que perderán espectadores. Así que “obligan” a sus directores a hacer recortes sobre el metraje original para salvar ese obstáculo y convertirla en R, como mucho.

Pero el problema va mucho más allá. En teoría, la MPAA es una entidad independiente, pero en la práctica los clasificadores están en contacto con los estudios, a quienes les dan “instrucciones” sobre lo que tienen que retocar, mientras que los directores de películas independientes, no financiadas por los grandes grupos, se encuentran las puertas cerradas ante esa opción, y sólo obtienen un NO por respuesta.

De todo esto nos habla en su documental Kirby Dick, director y uno de los guionistas, mientras a través de entrevistas va entresacando la censura que se oculta tras este sistema de clasificación. Cuenta, entre otros, con los testimonios de Kevin Smith, hablando de La chica de Jersey; de Kimberly Peirce, directora de Boys don’t cry; y de Trey Parker, director de Team America y coautor de South park. Por cierto, hay una delirante anécdota de éste describiendo cómo alargaron hasta el infinito la escena de sexo entre dos de los protagonistas —que eran muñecos, no nos olvidemos de eso—, a sabiendas de que la iban a censurar y así, al cortar buena parte de ella, quedarse con lo que realmente les interesaba desde un principio.

Poco a poco se va poniendo en cuestión cuáles son los criterios que siguen los clasificadores, a la vista de qué películas pasan la criba: el poder de los grandes estudios frente a las pequeñas productoras, lo laxos que son con la violencia frente a las escenas de contenido sexual y, sobre todo, la afrenta que les supone aquellas que implican homosexualidad o, más frecuente aún, el orgasmo femenino. Sí, el orgasmo femenino es un mito y no debe aparecer en ninguna película, porque a lo mejor alguien se cree que existe y todo eso. Si tenéis cara de estupefacción, bienvenidos. Ya somos dos.

Otra de las líneas de investigación de Dick es descubrir quiénes son realmente los clasificadores, para lo que contrata a una investigadora privada que se dedica a espiar la entrada a la sede de la MPAA, hurgar en la basura y hacer muchas llamadas telefónicas hasta que va dando con todos y cada uno de los nombres de los trabajadores. ¿Por qué? Porque, según el director y fundador de la MPAA, son representantes del “padre medio estadounidense” que saben lo que les conviene a los padres estadounidenses a la hora de elegir a qué película llevar a sus hijos. Pero la gran cuestión que se plantea en el documental es: ¿y qué narices es un padre medio estadounidense, en un mundo dominado por las familias homosexuales, divorciados, monoparentales y demás?

Por supuesto, Dick lleva su documental a la MPAA y recibe la clasificación NC-17. Y apela. Y se entera de que, en el comité de apelación hay, entre otros, dos sacerdotes, un católico y un episcopaliano. Y mucha gente más de dudosa procedencia. ¿Queréis saber quién?

Pues ved este documental, porque no os vais a arrepentir. Os planteará un montón de dudas y llegaréis, supongo, a la conclusión de que quién es nadie para deciros lo que pueden ver o no vuestros hijos.

¿Sabéis si hay algo parecido sobre la censura en España? Porque me ha entrado una terrible curiosidad, la verdad.

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2 comentarios en “Los censores de Hollywood (2006)

  1. No sé si hay algo así en España. En todo caso la traducción no me parece muy justa. Poner una clasificación no es censurar. De alguna manera se tiene que proteger a la infancia. Aunque en mi opinión se tendría que centrar más en la violencia y menos en el sexo. En todo caso me has dejado con curiosidad por el documental.
    El orgasmo femenino claro que existe. Es lo que sale en los anuncios de helados cuando se da el primer bocado jajaja.

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    1. Es cierto, clasificar no es censurar. Pero cuando el clasificador “insinúa” qué debería cambiar el director para que la película supere una criba… ahí ya se está entrando en cuestiones más sesgadas.
      El documental se centra, sobre todo, en la falta de claridad de los criterios de los clasificadores y en la identidad de éstos. En España también se clasifica, pero no es, de ninguna forma, algo determinante. Un menor puede entrar sólo a ver una película para mayores de 18 años y nunca he visto que se le diga nada. Ha de ser una guía para padres, aunque, en mi opinión, los padres son los únicos que pueden decidir, a la vista del nivel de desarrollo de sus hijos, si deben ver tal o cual película.
      En el docu se comenta que los clasificadores europeos son mucho más permisivos con temas sexuales y mucho menos con la violencia, así que también entran en juego cuestiones culturales, sociales… vamos, que se tocan muchos palos.

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