Dunkerque (2017)

Llega Nolan y se lía parda en las redes sociales. Solo hay dos posturas: O Nolan es un dios ante quien nos tenemos que arrodillar, o es el anticristo y hay que darle la espalda a cualquiera de sus propuestas. ¿No nos pasamos un poco en esto de elegir blanco o negro? ¿No podemos decir que, como casi todo el mundo, tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles y ya está? Pues parece que no.

Qué cansado todo.

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Año 1940, en plena II Guerra Mundial. En las playas de Dunkerque, cientos de miles de soldados de las tropas británicas y francesas se encuentran rodeadas por el avance del ejército alemán, que ha invadido Francia. Atrapados en la playa, con el mar cortándoles el paso, las tropas se enfrentan a una situación angustiosa que 

Os preguntaréis: ¿Y tú eres pro-Nolan o anti-Nolan? Bueno, prefiero pensar que estoy en un término medio, pero me muevo más hacia el lado anti-Nolan. Lo digo así de entrada para que se sepa y podáis juzgar mis comentarios como más os convengan. También debería decir, por otro lado, que el cine bélico no me gusta; la principal causa es que tengo problemas muy serios para distinguir a los personajes, que van todos igual vestidos. En Hermanos de Sangre sólo acertaba con Damian Lewis, que es pelirrojo y delgado. Ese es mi nivel.

Mi problema con Nolan no viene de que dude de sus capacidades como director, que son impresionantes, sino que de busca el protagonismo a fuerza de complicar innecesariamente las cosas. Cuando termino de ver una película suya le imagino pensando: “Mirad qué guay soy, seguro que no os habéis enterado de la mitad de la trama, porque yo no escribo guiones para cualquiera, solo para gente tan inteligente como yo“. Como ejemplo, mirad el cartel de la película: ¿y los actores? Porque Dunkerque es una película que se centra, de una forma visual y argumental, en la individualidad de los personajes. No importa que en una escena aparezcan doscientos extras: consigue que la atención del espectador se centre en uno solo, en quien él quiere, que te mimetices con la mente del personaje, te identifiques con él y trates de ponerte en su lugar. Entonces, ¿por qué no los mencionas? Tienes ahí a un brillantísimo Mark Rylance —que ganó por pleno derecho el Óscar a mejor actor de reparto en El puente de los espías—, a un actor contenido y firme en su papel como Kenneth Branagh; a Tom Hardy, que lo mismo se planta en un dramón como El renacido como salta a la acción pura y dura en Mad Max.

Dunkerque tiene escenas maravillosas, planos en los que la naturaleza —bien sea el firmamento en las escenas de aviación o el mar en las batallas navales– es infinita y donde el hombre, minúsculo, es un grano aislado, perdido, confundido. El gran éxito de Nolan es que parte de un conflicto bélico global y lo reduce a un ser vivo. No importan las decisiones que tome el alto mando o los gobiernos. Al final, todo queda reducido a la supervivencia de tu país, tu batallón, tu compañero o tú mismo. Si las condiciones son lo suficientemente extremas, llegará el momento donde toda justificación se reduce a la unidad: tienes que sobrevivir. En ese sentido Nolan consigue que te sientas solo, aislado, encogido ante la grandiosidad de esa eterna playa de Dunkerque. De las que he visto, aquí es donde ha conseguido la máxima expresión de minimalismo.

Pero luego —siempre hay un pero—, una vez que ha rodado algo grandioso, parece haber querido estropearlo en el montaje, y lo ha hecho de muchas formas. Voy a empezar por la que creo que causará más discusión: la banda sonora de Hans Zimmer. Es horrible. No hablo de la calidad de la composición. Allí donde Nolan había conseguido la sencillez y la belleza, parece arrepentirse y fuerza una música estruendosa, que distrae continuamente de lo que sucede, con martillazos y chasquidos y golpeteos que en nada se relacionan con lo que se está viendo en la pantalla. Además del nivel del volumen, que es abrumador, parece música salida de una película de terror de tercera. ¿no era suficiente con la tensión creada por las imágenes que había que forzar de esta forma al espectador?

EL otro punto que no me ha gustado (y que se relaciona con eso que he dicho de que con las bélicas me pierdo mucho), es que no sea lineal en el tiempo. Hace saltos absurdos e innecesarios. Creo que el objetivo es que todas la tramas se junten al final en un único punto, pero lo único que logra es confundir sin sentido. Ni siquiera son flashbacks, la acción de unos personajes se desarrolla antes que otros y listo. No está bien aclarado —y por eso me encuentro preguntando a mi pareja a ver por qué ahora es de noche si hace dos segundos era de día y cosas así—. Resulta curioso, porque justo al principio pone un cartel para tontos explicando dónde estamos —el título no debe dar grandes pistas—. Las contradicciones de Nolan.

Así que, sin ser una mala película, Dunkerque no es brillante. He decidido acuñar un término: “nolanizar una película”. Viene siendo partir de algo bueno, con una dirección clara y bien orientado, para después darle diez vueltas, arrepentirse o tener miedo y complicarlo. Ojo, Nolan no es el único que lo hace, pero con la racha que lleva últimamente, se merece el título.

Y ahora, si queréis, me podéis vapulear o no: ¿Habéis visto Dunkerque? ¿Opiniones a favor o en contra? ¿Nolan sí o Nolan no? Tenéis los comentarios a vuestra disposición. 

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